jueves, 12 de septiembre de 2013
Sueña, es gratis.
Desde pequeños nos han enseñado que en la vida siempre hay un poco de magia; que si los Reyes Magos de Oriente reparten regalos a todos los niños del mundo en una sola noche, que si un pequeño ratón al que llaman Pérez te deja dinero debajo de la almohada a cambio de tu primer diente de leche o que si un viejo gordito del Polo Norte es capaz de recorrer el cielo montado en un trineo tirados por renos que saben volar y colarse en todas las casas por la chimenea para dejar un pequeño regalo de Navidad a la familia. No debemos dejar que crecer implique perder la magia, porque es la que nos mantiene la ilusión. Así que el día que paseando te lo encuentres, ahí, tan solitario como frágil, cógelo. Coge ese diente de león y sóplalo pidiendo un deseo. Observa como sus pétalos vuelan al viento y espera que lleguen al lugar en donde los sueños se hacen realidad.
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