domingo, 29 de septiembre de 2013

Algunas de ellas se pueden esquivar.

Bailé al son de una música que no me llegaba al corazón tapando los oídos a aquella que me definía como persona, dejándome llevar por un vals que no era para nosotros dos. Corrí al lugar de nunca jamás acompañada de los que solo buscaban hacerme agotar, apartando así a todos los que junto a mí, un buen recorrido querrían pasar. Caminé bajo la lluvia creyendo estar en una película omitiendo que estaba bajo una tormenta y canté siguiendo la escala de DO sin darme cuenta de que significaba 'dolor'.
He llorado los malos momentos olvidándome reírme de los buenos. He mostrado mis lágrimas de tristeza a todo aquel que no merecía ver ni las de felicidad. He creído en palabras que nunca fueron sinceras y no le dí valor a todas aquellas que me ayudaron a levantarme cada vez que me caía. Sonreí a quienes no debía premiar con mi sonrisa y guardé mi mal humor para aquellos que nunca se fueron de mi lado. Borré de mi presente personas que jamás me dejarían formar parte de su pasado y busqué a individuos que ni a ellos eran comparables. Me olvide de los que demostraban quererme y me fui con los que decían hacerlo. Llamé amor a todo aquello que conseguía arrancarme más sollozos que sonrisas y soñé que alcanzaría lo inalcanzable. Nunca dudé de la veracidad de muchas mentiras, dejando así de creer en grandes verdades. Entregué mi mano a aquel que falsamente prometió no soltarla jamás rechazando así aquellas manos que solo buscaban hacerme volar. 
Hice eso que científicamente se conoce como tropezar dos veces con la misma piedra y buscar hacerlo una tercera sin darme cuenta de que aflojando, alguna de ellas se puede esquivar. 




viernes, 27 de septiembre de 2013

Algunos lo llaman amor, yo prefiero llamarlo droga.

La sociedad en la que vivimos y nos desenvolvemos diariamente, conoce como droga a toda aquella cosa que te nuble el sentido o la razón, que poco a poco te roba tu tiempo y tu vida y hace que paulatinamente y sin darte cuenta dependas totalmente de ella. Seguramente, todas aquellas princesas que lloraron alguna vez, en la soledad de su cuarto una noche fría, fueron víctimas de la droga más fuerte y compleja, la más hábil y la más torpe, la más dulce y la más amarga. La droga con la que muchos patanes trafican, y la que muchos de nosotros conocemos con el nombre de 'amor'.
Es así, como sin darte cuenta lo quieres, lo necesitas. Y todo tu regodeo se concentra y depende de él. Pero, ¿que sucede cuando se ausenta?
Ya no es su pensamiento lo que te nubla la cabeza si no el saber que ya nada tiene lugar. Su recuerdo no es el que juega a hacerte llorar si no la seguridad de que ya todo forma parte de un pasado. No es la falta de sus besos ni el añoro a su piel lo que te tiene desorientada, si no el vacío tan nuevo como extraño que encuentras en tu corazón. No consigues ver más allá de donde tus ojos no quieren mirar, y fuera de toda esa tormenta está un radiante Sol que aguarda tu llegada, mas tú no alcanzas a verlo. 
Y es que algunos lo llaman amor, pero yo prefiero llamarlo droga. 



miércoles, 18 de septiembre de 2013

Solo ocurre una cosa; llega el puto invierno.

¿Nunca habéis tenido esa sensación como de que estáis perdiendo a esa persona que en apenas un verano se ha convertido en tu vida entera y que ahora, junto con el invierno llega el olvido? Sí, me refiero a esa sensación de querer empezar de nuevo, de que vuelva a despertarte una mañana con unos pasteles aun calentitos como almuerzo de disculpa tras una tonta riña nocturna, o que una noche, así sin más, se presente debajo de tu portal para decirte que tiene una sorpresa para ti, que confíes en él, y tú, feliz e ilusionada lo sigues hasta descubrir que su sorpresa es nada más ni nada menos que una rica cena con tu pizza preferida junto al río en una noche con lluvia de estrellas. Desear reanudar todas esas charlas que duraban hasta bien entrada la madrugada o esas tardes de sofá, película, palomitas y sonrisas. Necesitar volver abrazar su cintura para sujetarte y no caer. Revivir de nuevo tardes enteras a su lado y unirse de nuevo en su casa a sus comidas sin importar que fuesen cenas o reuniones familiares. Sentirte parte de él, sentir que es parte de ti.
Pero justo cuando los momentos a su lado se vuelven algo común y las noches sin él se vuelven una tortura, solo ocurre una cosa; llega el puto invierno. 
Ahora toca cambiar las tardes de película por tardes de libro. Pasar de abrazar su cintura y dejarse llevar alegre sintiendo la suave brisa sobre tu cuerpo a abrazar la almohada y dejarse caer rendida tras un día agotador. Pero quizás lo más difícil no sea cambiar las charlas nocturnas por sueños inalcanzables, ni las meriendas juntos por picoteo frente a unos apuntes. Tal vez, lo más complicado sea recordar todo un verano juntos viendo el invierno tan solitario que se nos avecina. 
En este momento, debo tener presente sus palabras: 'pequeña, que aunque un largo y frío invierno nos separe, siempre vendrá un nuevo verano caluroso para enlazarnos'.



martes, 17 de septiembre de 2013

Cantos de sirena

Oye sirena, ¿y tú ahí tan sola en esa roca perdida en medio de un mar de aguas tan claras? Cantas al mar ¿verdad? Como no, pides lo que todas, un hombre que te despierte diciéndote: 'Oye dormilona, que ya son horas de despertar, ¿que haces durmiendo? ¿no ves que el Sol no sale a brillar si tu no te levantas a sonreír?'. Te lleve una rosa roja a la cama y que te diga que te ves hermosa aun estando despeinada, sin maquillaje y con una camiseta ancha a modo de pijama. Como todas, sueñas con uno que te lleve a la playa en su moto para vivir una tarde de ensueño. Que te sorprenda a cada minuto con un plan tan descabellado como mágico. Sin duda adorarías que te hiciese enfadar para luego sonreírte, acariciarte en la mejilla, mirarte a los ojos y decirte 'pero que bonita se ve mi pequeña enfadada'. Sería perfecto que él, en medio del beso perfecto sonriera al mirar tu cara y te dijera 'pero mi niña, que fea eres y que tonto me tienes'. Te enamoraría saber que mientras tu duermes a su lado, él admira tu belleza acariciando tu cabello, oliendo tu aroma y sonriendo como un niño pequeño imaginándose miles de historias a tu lado. Que se colaría hasta por la más alta ventana de la más alta torre tan solo para darte las buenas noches con un cálido beso y decirte al oído que te quiere. Un hombre con el que llorar cuando te cuenten que dijo que no quería porque estaba enamorado, y no que no podía porque tenía novia. Cantas al mar, pidiéndole que te regale a ese que con su mejor amigo habla de lo mucho que te quiere y de que sin ti su vida no tiene sentido. Ese que te lleve de la mano hasta el País de Nunca Jamás y que te ruegue que seáis 'nunca' para poder ser 'para siempre'
¡Ay Sirenita despierta ya!, esos hombres, tan solo existen en la fantasía, tan solo son espejismos; el mar no puede entregarte lo que la tierra no tiene en ninguna parte. 


lunes, 16 de septiembre de 2013

'Mi vida, no temas al mañana'

'Mi vida, no temas al mañana'. Ese es el mensaje que quiero que graves en tu corazón princesa. No pienses en un futuro desastroso cuando por lo de ahora tu presente es maravilloso. En tu mente debes llevar siempre la seguridad de que jamás te verás sola porque yo siempre estaré a tu lado. Tus fracasos serán los míos y con las piedras de tu camino caeremos las dos, para no tener que levantarnos solas. Jamás dudes de que seré la primera en sonreír al ver que sonríes y que seré la última en irme cuando desees soledad. Bonita, recuerda siempre que tus sueños serán los míos, y que a tus metas llegaremos juntas. Constantemente tendrás mi mano para caminar y siempre mi hombro para llorar. De mí, siempre tendrás un abrazo cuando te sientas sola, y de mi boca, siempre saldrá una verdad dolorosa antes que una mentira piadosa.
Prometo preocuparme por ti como lo haría cualquier madre, regañarte como lo haría cualquier padre y cubrirte como lo haría cualquier hermana. Prometo hacerte ver lo grande que eres cada vez que te sientas minúscula y recordarte que eres perfecta cada vez que te creas incompleta. Te aseguro que nuestra amistad será mejor que la de Flounder y la princesa Ariel, y que como Romeo y Julieta, ni muertas nos separaremos.
Así que mi vida, recuerda con una sonrisa el pasado, disfruta como una pequeña el presente, y sueña a lo grande con el futuro.


Pequeña Cenicienta

No importa que llegue el día del baile y no tengas acompañante. Que tu hada madrina no llegue esa noche justo a tiempo para transformar tu melena suelta en un perfecto tocado, vestir tu cuerpo con un hermoso atuendo que realce tu belleza, adornar tu cuello con una fina gargantilla de oro o vestirte unos frágiles zapatos de cristal. No te preocupes si la calabaza no se transforma en un carruaje que te lleve a triunfar esa noche o si los pajarillos no te hacen de pajes serviciales. No le des importancia a las campanadas de media noche ni te sientas triste por no poder huir furtivamente de un palacio para que no se deshaga el hechizo que nadie ha hecho para ti. Tampoco tengas prisa en encontrar a ese príncipe que recorra todo el reino en busca de la dueña de un pequeño zapatito de cristal, al que no le importe el tiempo o el esfuerzo invertido en encontrar a la joven que lo embaucó en una noche.
Debes tener la certeza de que no necesitas a un hada madrina para verte espléndida en cualquier momento y que no necesitas un carruaje para llegar al lugar en el que vas a triunfar, pues puedes destacar en cualquier lugar. Tampoco vas a tener que estar atenta a la hora de tu huida porque siempre debes tener algo presente pequeña Cenicienta; aquel a quien consigas cautivar, jamás te dejará escapar. 





viernes, 13 de septiembre de 2013

Eres grande, pequeña

¡Hey hermosa! ¡Tú, si tú, la que llora en silencio la ausencia de un patán que jamás supo valorarla! Lee esto:
Debes recordar siempre que has sido tú la que lo ha querido cuando el mundo lo odiaba, la que le aguantaba su mal humor siempre con una sonrisa y la que le puso el mundo a sus pies cuando él no tenía absolutamente nada. Recuerda también cada caricia que le ofreciste, cada consejo que le regalaste y cada beso que le diste. Fue él el que decidió tirarlo todo al viento, dejarlo volar. Ha sido él el que no ha valorado todos tus esfuerzos en mantener vivo lo vuestro. Es su culpa no la tuya. Así que pequeña, tú que siempre has pensado en él, que siempre lo has ante-puesto a ti,  mírate. Te ves preciosa, es más, lo eres. Levántate y sonríe al mundo que él quiere verte feliz. No te creas débil, pues eres todo lo contrario. Que aun que ninguna persona lo sepa ver, tú te levantas cada mañana con una sonrisa tras haber pasado la noche sola entre lágrimas. Ayudas al prójimo cuando quizás quien más ayuda necesita seas tú. Ofreces tu hombro para llorar a quien lo necesite cuando tú eres la primera destrozada. 
Vales mucho querida, mucho. Demasiado como para perder el tiempo recordando personas que no han sabido valorarte. Ten algo siempre presente; eres grande, pequeña. 


jueves, 12 de septiembre de 2013

Princesa sin corona

Esta es mi historia y quizás también la tuya, la de tu hermana, la de tu madre, la de tu mejor amiga o la de esas chica que conoces de vista. Y es que mi historia no tiene nada de especial, tan solo una mancha, llamada amor.
Amor, amor, amor. ¡Que hermosa palabra! ¡Que desastroso sentimiento!
¿Cuántas no hemos sido engañadas por falsas muestras de cariño? ¿Cuántas hemos creído promesas de amor que jamás se cumplirán? ¿Cuántos 'te amo' falsos volarían al viento? ¿Cuántas lágrimas derramaríamos por sapos disfrazados de príncipes?
 Desde el dolor afirmo que una mentira de amor, no puede sostenerse por mucho tiempo. Los príncipes azules que tan solo estaban pintados con tempera terminan destiñendo, los cimientos de tu palacio que tan sólidos parecían se derrumban, y tus recuerdos, hasta ahora culpables de todas tus sonrisas, se vuelven en tu contra. Él, que prometió quererte, respetarte, protegerte, y adorarte es quien te destrona. Quita de tu cabeza la corona oro para poner la de espinas. Quita de tu corazón la sensación de alegría para que sienta tan solo tristeza. Quita de tu rostro el hermoso color vívido para poner en él lágrimas que lo destrozan. Sin importarle que has sido tú la  que lo ha velado cada noche, la que ha estado a su lado cuando el mundo le daba la espalda y la que sentía sus fracasos como si fueran los tuyos propios. No le da valor a nada, porque realmente, él, nada vale.

Pero, escucha algo princesa, no importa que un sapo te haya robado la corona, algún día llegará un rey que te la ponga.




Sueña, es gratis.

Desde pequeños nos han enseñado que en la vida siempre hay un poco de magia; que si los Reyes Magos de Oriente reparten regalos a todos los niños del mundo en una sola noche, que si un pequeño ratón al que llaman Pérez te deja dinero debajo de la almohada a cambio de tu primer diente de leche o que si un viejo gordito del Polo Norte es capaz de recorrer el cielo montado en un trineo tirados por renos que saben volar y colarse en todas las casas por la chimenea para dejar un pequeño regalo de Navidad a la familia. No debemos dejar que crecer implique perder la magia, porque es la que nos mantiene la ilusión. Así que el día que paseando te lo encuentres, ahí, tan solitario como frágil, cógelo. Coge ese diente de león y sóplalo pidiendo un deseo. Observa como sus pétalos vuelan al viento y espera que lleguen al lugar en donde los sueños se hacen realidad.