sábado, 18 de enero de 2014

¿Qué soy yo sin ella?

Sobre la mesa media copa de licor, una carta rota y un millón de sentimientos por el suelo. Lágrimas sobre los trozos de papel, y abrazos de consuelo que se quedan en el aire. Nada, absolutamente nada más que la botella a medio terminar y el olor de decepción que se respira en la habitación.

Parece que está oscureciendo, que la noche, en la concepción de soledad se manifiesta en este momento. Ganas de terminar, de ya no ser, de escapar. Correr y no volver. No ser uno, tampoco ninguno. Parece que todo falla, que nada ocupa su lugar. La luna ya no es blanca, empieza a amarillear. Las estrellas están ausentes, y ahora, ¿a quien mirar?. Ya no queda nada de lo que había esta mañana. No hay sol amarillo, no hay nubes esponjosas. Me falta la suave brisa para cepillar mi cabello y no hay pájaro cantor que llene mi oído de canción de amor.

De repente algo entra por la puerta, y me regala su calor, para protegerme de tanto frío desgarrador. Me permite acurrucarme entre tus brazos y a la vez que me aparta ese mechón de pelo de los ojos que me esta a nublar la vista, me recuerda que no estoy sola. Al mirar por la ventana me doy cuenta de que la luna, de amarilla se ha vuelto sol, que el oscuro del cielo se a desteñido en azul claro y la hierba brilla de verde que se encuentra. Para mi sorpresa, me encuentro sonriendo, haciéndola culpable a ella de tal acción.

Decidme qué es el cielo sin estrellas, un libro sin letras, un océano sin agua o qué soy yo sin ella.






Él vuelve

Cuando su recuerdo ya no ocupa la mayor parte de tu corazón y las lágrimas han dejado de ser ocupas de tus ojos, él vuelve. En ese momento en el que empiezas a aprecias las cosas que te ofrece la vida para ser feliz y olvidas que lo ausente era la única razón que tu corazón encontraba para sentirse alegre, él vuelve. Vuelve llamándote princesa, como lo hacía antes, con la única diferencia de que en esta ocasión sí se preocupa por hacerte sentir como tal. Dos palabras dulces, un "pequeña" seguido de un "te extraño". Una rosa, una sonrisa. Mientras te coloca el pelo, te mira a los ojos, de nuevo sonríe.
Y en ese momento piensas ¿y por qué tan tarde si ya te he olvidado?