'Aquella iva a ser la última vez' dijo antes de volver hacerlo. Entonces se dio cuenta de que ya no podía dejarlo, de que caería de nuevo una y otra vez. De pronto entendió que no importaba quién estuviese a su lado sí es que había alguien pues no podía alejarse de él una vez él se acercaba. Ella era un juguete a merced de los caprichos del que sin saberlo ya empezaba a quererla más nunca sería capaz de reconocerlo. El mundo no se hizo para que ellos fuesen dos, como mucho uno complemento del otro, no más. Siempre callaran todo aquello que deberían decirse o quizás lo compartían con otras personas soñando que están juntos. Dibujaran el rostro del otro en la faz del que duerme a su lado cual pintor enamorado de su lienzo. Todavía comparten sus más escondidas intimidades quizás no por el placer de tener un compañero con quien hablar sino para ocultar lo que ya hace tiempo ha nacido y que ninguno es capaz de erradicar. Simples amigos que nunca llegaran a serlo. Complejas ilusiones a las que nunca se les dará rienda suelta. Dudas que siempre dejaran volar a la imaginación, y un millón de palabras que únicamente serán dichas en sueños.
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