Los ojos le comenzaban a pesar. Sentía que el cansancio y la fatiga se apoderaba de su cuerpo. Aunque todo cuanto leía y escribía lo entusiasmaba y le gustaba, ya no era razón de suficiente peso para mantenerlo despierto. Ni la taza de café hacia ya efecto, se encontraba demasiado fría. Necesitaba descansar, al menos un par de días. Notaba sus párpados cerrandose sigilosamente y sin avisar. Cada vez parecían ser más pesados. Quizás tan solo fuese necesario marcar la esquina de la parte superior derecha de la página, que lucía un grabado en elegante letra cursiva 'capitulo quince' , para descansar y así más tarde poder retomar la lectura. Así lo hizo.
En los días próximos, en lugar de hechar en falta la continuación de su historia, se dedicó a leer los titulos de algunas que también parecian poder engancharle de provarlas. Y así fue, como compró un delgado libro de bolsillo. Una historia más con otra a medio terminar. 'Tan solo era una pausa, luego la puedo retomar', dijo a la vez que se disponía a empezar su nueva historia. A medida que esta avanzaba, él se daba cuenta de que algo faltaba, más no se preguntó el qué y continuó hasta terminar. Una vez leída la última frase de su efímera historia, se dispuso a terminar la que había dejado apartada.
La abrió por la misma página en la que la había dejado, 457, con intención de seguir hacia adelante como si nada se hubiese interpuesto en medio. Empezó a leer pero no entendía el argumento. Intentó volver unas páginas atrás para retomar el hilo olvidado mas ya no tenía caso. Debía volver al principio.
Ya no sería lo mismo, la historia se repetiría y de nuevo se agotaría en el mismo lugar, sino antes por el aburrimiento de releer de nuevo lo mismo, y la situación volvería a ser la misma: una página doblada, una historia inacabada, una taza de café fría y un final a merced de la imaginación de cada ser.
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